Lo que nadie dice sobre automatizar

Ocho preguntas que no aparecen en los congresos de transformación digital.

Las hago igual, porque son las que mueven las decisiones de verdad.

1.Mi competidor automatizó y yo no. ¿Qué hago?#

Moverte antes de que tus clientes te tengan lástima.

Dos pizzerías vecinas en Nápoles. Carmelo, el pizzero de toda la vida. Al lado, Pizzabot, robotizada. Mismo resultado, mismo precio: elegís a Carmelo, obvio. Al día siguiente Pizzabot baja diez por ciento y la cosa se complica. Al tercer día baja cincuenta por ciento para siempre, y los más fieles se pasan de bando.

Carmelo pone un cartel que dice "si no me comprás me fundo", y duplica las ventas. Por unos meses. Después baja la calidad, se cansa, y se funde igual.

Lo que lo hundió no fue el robot: fue el "siempre lo hicimos así" más la esperanza que le dio nuestra lástima.

2.¿Está mal elegir lo automático?#

Está mal fingir que no lo elegís.

Volvamos a Carmelo. Esa pena que te llevó a comprarle hasta el final te hizo sentir bien a vos. A él le hizo daño: le dio motivos para no cambiar nada mientras todavía estaba a tiempo.

"Nuestra empatía es egoísta: nos hace sentir bien a nosotros pero, al posponer lo inevitable, suele hacer daño al otro."

Lo mismo pasa adentro de las empresas. Mantener a alguien en un puesto donde ya no funciona no es bondad: es crueldad disfrazada, y con cada mes que pasa le sale más cara a esa persona.

3.Me aburro en el trabajo. ¿Es grave?#

Es un indicador anticipado de reemplazo.

Lo distinto y desafiante entretiene; lo repetitivo aburre. Si te aburrís, estás haciendo algo repetitivo. Y si es repetitivo, ya sabés quién lo va a hacer mejor, más barato y sin quejarse.

"Aburrirse en el trabajo es fracasar."

La paradoja del siglo: antes había que hacer sí o sí lo aburrido. Ahora tenemos que obligarnos a dejar de hacerlo.

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4.¿Hacer siempre lo mismo hace daño?#

Más de lo que discutimos. Los trabajos repetitivos aumentan cerca de un cuarenta por ciento la probabilidad de demencia a los setenta.

Toda la conversación sobre automatización es económica: el puesto, el sueldo, la empleabilidad. Y resulta que el costo más caro se paga treinta años después, en la cabeza.

"Las tareas repetitivas no solo nos aburren: nos deshumanizan." Pan para hoy, demencia para mañana.

5.Soy muy bueno en lo que hago. ¿Alcanza?#

Depende de si todavía estás decidiendo o ya estás ejecutando.

Un humano tomando decisiones en piloto automático está haciendo trabajo de robot. Y lo hace peor: se cansa, se equivoca, se queja, necesita que lo feliciten.

"Un humano en automático será superado por lo automático."

No hace falta que te reemplacen. Si entraste en automático, ya te reemplazaste solo; lo demás es trámite administrativo.

6.¿La IA nos está volviendo más tontos?#

Lo doy vuelta: "No es que la IA aumente, sino que la IH baja."

Le pedí a tres jóvenes inteligentes que desarrollaran una idea concreta, corta, con referencias. Antes lo había probado con un modelo y el resultado me pareció un refrito robótico. Lo que volvió de los humanos no fue mejor.

Medimos obsesivamente el avance de la inteligencia artificial y no medimos el retroceso de la nuestra. Nos formaron como máquinas y ahora competimos como máquinas mediocres.

7.¿Quién le está fallando a quién: la empresa o el empleado?#

Los dos, y por turnos.

El impacto de una persona sigue una curva. Primero aprende y quita valor: pregunta, se equivoca, ocupa tiempo ajeno. Después empieza a cambiar cosas y da más de lo que cuesta. Después se cansa —o lo cansan— y se estanca. El sueldo, mientras tanto, es plano.

Marx escribió en una época en la que los humanos éramos básicamente robots pedorros. Hoy, si las etapas de aprendizaje y estancamiento son largas, el que estafa no es la empresa: es el empleado.

"La plusvalía marxiana no nos deja ver la minusvalía de las etapas de aprendizaje y estancamiento."

8.¿Qué saben de mí por lo que le pregunto a la IA?#

Más que por lo que comprás.

"¿Cómo le digo a mi jefe que es tóxico?" "Me ofrecieron un trabajo por menos dinero pero más cerca de casa, ¿qué hago?" "¿Cómo hago para fingir que estoy enfermo?"

Todo eso queda registrado, y asociado a quien lo escribió. Las plataformas ya podían anticipar qué íbamos a comprar; ahora pueden saber qué deseamos, qué tememos y qué estamos por hacer.

"La transparencia ya no es sobre lo que hacés: es sobre lo que dudás."

Llevar esto a tu equipo

Doy conferencias sobre liderazgo y cambio tecnológico para empresas de América Latina. Mi tesis: el algoritmo EAT para ser más humanos — usar la automatización para quedarse con lo que solo puede hacer una persona.

Fui gerente general y luego CEO regional de Officenet/Staples, y escribí Sé tu propio CEO, donde desarrollé el algoritmo EAT.